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Reiki


¿Qué es el Reiki?



El Reiki es un sistema de sanación por imposición de manos que fue descubierto en Japón a principios del siglo pasado. Consiste en una técnica de conexión con la Energía Vital Universal y su transferencia, a través de las manos del practicante, sobre el cuerpo del paciente.

El practicante actúa como un canal de flujo energético del Qi o Ki (energía universal de vitalidad), que actúa sobre el paciente con un todo su potencial armonizador, reestructurando la energía de sus diferentes cuerpos, desde el cuerpo físico hasta el cuerpo mental-emocional e incluso los cuerpos sutiles, proporcionando una intensa sensación de bienestar y reconexión. Todos nuestros cuerpos y niveles tienen una frecuencia común de vibración, y frecuentemente se producen desajustes entre ellos debido al estrés,  la enfermedad o las creencias que nos limitan. Darle al cuerpo Reiki es una forma sencilla y eficaz para devolverle su estado de natural armonía y fluidez.

La energía Reiki es canalizada por el practicante y dirigida al cuerpo del paciente, a través del Sistema nervioso, endocrino y circulatorio, De esta manera, el flujo energético aplicado armoniza todo el sistema psiconeuroinmunológico del paciente, favoreciendo, entre otras cosas
  • La mejora de la circulación y la composición de la sangre
  • El fortalecimiento del sistema immunológico y endocrino
  • Un profundo estado de relajación y bienestar
  • La liberación de estrés y tensiones emocionales y psicosomaticas
  • La revitalización y el fortalecimiento energético
En Ki+D ofrecemos tratamientos con dos técnicas de Reiki diferentes:

  • Reiki Usui Tibetano, que trabaja con energía de Amor Universal, y se emplea tanto como técnica de intronspección y equilibrio interior como complemento de otros tratamientos, favoreciendo la recuperación del cuerpo físico y reduciendo los efectos secundarios de otras técnicas más agresivas como la quimioterapia
  • Karuna Reiki, que trabaja con energía de Amor y Compasión y es un potente flujo energético capaz de reestructurar las diferentes capas energéticas de nuestro organismo, con un enorme poder de limpieza y sanación de nuestros campos sutiles, así como de espacios y lugares.

¿Cómo se desarrolla una sesión?


El paciente se mantiene tumbado en la camilla, con ojos cerrados, y cubierto por una manta y el ambiente se prepara con incienso, velas y música relajante. El terapeuta va recorriendo los diferentes centros energéticos de su organismo, acercando sus manos al cuerpo del paciente, sobre los que aplicará los símbolos necesarios para equilibrar la energía de su organismo, produciendo en el paciente una profunda sensación de relajación y bienestar.  


La sesión dura alrededor de una hora y puede repetirse tan a menudo como sea necesaria. A veces se completa la sesión con gemoterapia, símbolos o el sonido de cuencos tibetanos.