HAZ - CONFÍA - MEJORA

Testimonios

CRISTINA

Durante muchos años he tenido dolor de rodilla y he pasado por diferentes especialistas sin que ninguno consiguiera dar con el tratamiento adecuado hasta que fuí a una consulta donde la herramienta terapéutica que utilizan es la kinesiología. Además de ser una técnica indolora, es sorprendente como en tan poco tiempo dan con la causa de lo que te ocurre, hacen las correcciones pertinentes y te mandan los complementos que sean necesarios en el que caso de que los necesites. Pasadas tres semanas desde que fuí a la consulta de Belén, no me ha vuelto a doler la rodilla. Estoy encantada. Sin duda, volveré cuando lo necesite.

DARIO

La primera vez que entré en la consulta de kinesiología de Belén fue por un problema en la espalda. Me quedé sorprendido por la disponibilidad y la pasión con que se volcó en todo lo que le decía. Me ayudó a entender la enfermedad desde un punto de vista integral y también emocional y gracias a ello he podido dar muchos pasos hacia mi bienestar.

CRIS
 
Para mí la Kinesiología me has servido para establecer puentes de comunicación entre la mente, cuerpo y emociones y contribuir a su sanación. Escuchar a cada una de estas partes y atender a sus necesidades. ha sido el objetivo y el resultado d ecada sesión. Necesidades arcaicas de cualquier ser humano un tanto indescifrables desde la llana mente, que por mucha conciencia no entiende los mensajes del cuerpo y heridas emocionales del pasado. La Kinesiología me ha dado herramientas practicas para contribuir al bien general y común. Me parece un atajo importante en cualquier proceso terapéutico o de desarrollo personal. Sirve par apuntar que es prioritario trabajar a nivel emocional, y que tu cuerpo necesita o deja de necesitar. Me parece un método eficiente y con resultados a corto medio plazo para gestionar diferentes problemas psicosomáticos. Por esto, puedo recomendarlo para la mayoría de las personas. Belén me ha dado mucha confianza y seguridad a la hora de conocer cuales eran mis necesidades primarias y cuales eran mis límites. Gracias.

MARÍA DEL MAR

Mi experiencia fue sorprendente porque era un poco incrédula en el aspecto de preguntar a mi cuerpo qué le pasa y sí, sí que contestaba. Y en ocasiones hasta se bloqueaba. Me sirvió la experiencia. Quedé muy contenta con el trabajo de Belén. Yo volveré.

GLORIA E IZAN

Existen experiencias en la vida que no siempre sabemos manejar. No sabemos, muchas veces, ni como pedir ayuda.

Mi experiencia fue expresada a través de una enfermedad. Después de decidir que quería ser madre, me diagnosticaron un tumor hipofisario denominado, macroprolactinoma. Los médicos decían que no me preocupara, que era benigno, pero me impedía realizar aquello que yo más quería que era, tener un bebé.

Después de dos años de medicina tradicional, de una intervención quirúrgica con la consiguiente extirpación del tumor, la cosa para mi seguía igual, un resto tumoral imposible de acceder a él, impedía mi deseo de ser madre.

A mí, no me importaba tener el tumor, eso era lo de menos, porque para mí la enfermedad no era eso, era la infertilidad que el tumor producía. Aunque para curarme de la infertilidad debía curarme del tumor. En principio, después de la intervención, la química iba a terminar de quitar el resto tumoral, pero después de un año más de fármacos eso no fue así, mi cuerpo ya era resistente y mi deseo se esfumaba.

Aquí empieza mi periplo por la medicina alternativa y mi primera incursión fue la acupuntura. Técnica milenaria que me ayudo a equilibrar mi sistema nervioso y quizás a ser más abierta y receptiva, pero no me ayudo en mi problema, y es que mi problema, como el de la mayoría no está en buscar una solución sino en buscar una causa. Pero de esto me di cuenta más adelante.

Decidí dejar de buscar más soluciones ya que todo lo que encontraba eran parches y decidí centrarme en mí y no en mi enfermedad. Empezó mi camino a la aceptación. Empecé a meditar por mi cuenta, sin tener ningún conocimiento sobre ello y a intentar buscar la felicidad. En este camino se cruzó una persona y me habló de la kinesiología… no tenía ni idea de que era aquello pero volvía a estar en un momento de apertura y quise probar.

Así conocí a Pablo y a KI+D. Sin tener ni idea de que era todo aquello ni tan siquiera saber que podía aportarme supe que tenía que hacerlo. Descubrí, que el problema no es resuelto por una solución, sino que hay que buscar una causa. Esa semilla raíz es la que hace que se convierta en una enfermedad, trauma, bloqueo, malestar…

Mi primera sesión fue impactante para mí. Tenía la sensación de que había entrado una extraña y salía yo. Como dos personas completamente diferentes. Me descubrí a mí misma y a saber que yo soy la causante de mi enfermedad pero que también soy la persona capaz de curarme. Después de esta sesión hubo una más y me inicié con Pablo en el Reiki... Y a día de hoy, mi milagro ya está aquí!

Es duro darse cuenta que nosotros somos los causantes de todo lo que nos ocurre, pero es gratificante saber que podemos arreglarlo. Nosotros somos la medicina de nuestro dolor y si a esto lo acompañas de un buen profesional que te guía en esta labor terminas consiguiendo el milagro. Sin su ayuda yo no hubiera llegado a donde he llegado hoy, no hubiera llegado a conseguir mi deseo. GRACIAS.

MIREIA

Conocí a Belén por una de esas bonitas casualidades de la vida, en ese momento no comprendía lo que ella cuál era su trabajo en Ki+D, aún así decidí ir a una consulta, después de muchas visitas al médico tradicional seguía igual o cada temporada algo diferente, sin llegar saber qué ocurría o porqué. Desde entonces he aprendido muchas cosas sobre mí, he aprendido a escucharme de verdad, a aceptar... Cada consulta con Belén es un regalo, ella es una gran profesional y una gran persona, te da confianza, te escucha como pocas personas hacen, te sientes bien en su consulta, al salir te sientes fuerte interiormente, con fuerza para seguir aprendiendo contigo y energías renovadas, en su consulta comenzó mi crecimiento personal. Gratitud infinita.

ESTEBAN

Todo está en nosotros, y pocas veces podemos verlo solos. Algo de ayuda no viene mal. Una guía. Una acompañante en el camino (el camino lo recorres tú). Una catalizadora de emociones. Evocadora de recuerdos ocultos. Mediadora en tu conversación contigo mismo. Inquisidora de preguntas. Aliada en la búsqueda de respuestas. Ese fue el trabajo que Belén hizo conmigo.